Mis dedos agarrotados no se ven capaces de articular las palabras exactas, uno se ve a sí mismo mojado, sujeto por esas pinzas que parecen aguantar más de la cuenta los azotes del temporal de viento y nieve que se presentó hoy para desayunar. Es dificil aceptar la derrota, es dificil describirla, escribirla, pero a veces uno no es tan fuerte como cree, o flaquea acercándose irremediablemente a un “K.O.” fatal. Recapitulando, la ciudad en la que nadie se siente forastero me ha dado una lección, y a cambio me ha regalado algo tan especial que hace que me replantee todo lo que hasta ahora había vivido. Se avecinan nuevos y buenisimos tiempos…
PD: “Yo mataré monstruos por ti… solo tienes que avisar…”
El sabor italiano se entremezclaba entre las toneladas de arena de las que resurgimos en aquel instante… casi sin darme cuenta, me perdí en aquel planeta-cama entre sueños de un segundo, deseando que aquel paseo en la ciudad laberíntica durase una encantadora eternidad. La vida es ahora una extraordinaria croqueta de jamón, y no dejo de cruzarme contigo en cada uno de los versos que suenan a cada bocado… eres un incendio de nieve y calor, y esa conclusión me permite cerrar los ojos una vez más…
Años y años inspirándome en la música, componiendo, escribiendo, y jamás había imaginado cómo el color y la forma podían tener tanto en común, tanto que decirse. El sonido de la harmónica parecía perderse entre la niebla y el mar, pero el espíritu artístico siempre lo rescata, lo pone a salvo para que tú te sientas bien, segura, calma… el tiempo se para y ya no hay nada más que un lienzo sobre el que pasear abrazados, esquivando claroscuros y haciendo del círculo y la línea lo más bonito que nos haya pintado jamás. Somos la mejor composición abstracta, gracias a tu color…
La mirada se perdía estática ante semejante cúmulo de “deja vu’s”, y es que el Don que al fin optó por situarnos en el mismo lugar a la misma hora, quisó tener el detalle de enseñarnos qué pasó antes, con guiños al pasado, con personas, momentos, tantas canciones y sensaciones, para terminar de saborearnos, de quitarnos el hipo. Las sonrisas empiezan a reptar por esta aburrida pared, y el brillo que destilas huele a victoria.. ya solo pienso en coger aquel viejo tandem para terminar de conquistar el mundo, contigo…
Y es que ya nos estábamos esperando… inconscientemente, nos esperábamos…
Suena Home de Michael Bublé, una y otra vez…
El sol quiere abandonarnos. Un tono anaranjado se adueña del cielo. Poco a poco. Música especialmente indie termina de decorar este gran momento. Pipas. Piedras. Tú. Yo. La luna nos observa desde la retaguardia. Brilla. Brillas. Abrazos. Canciones. Momentos para el recuerdo. Fotografías. Tus ojos. Estoy en tus ojos. Poco a poco. Sonrisas. Besos. Mosquitos sedientos. Agua. Sal. Rocas. Vistas de película. Nuestra bandera ya ondea. Noche. Sentimientos. Cosquilleo. Faro. Paseo sin luz. Abrazo. Cintura. Cuesta. Despedida. Poco a poco. Poco a poco.
Es un click, un conjunto de flashes, un mundo de momentos….de esos….
Dices que vengo, que voy,
que siento, que escucho, que pertenezco,
que sirvo para mucho, que me estremezco,
que mi mirada es limpia, suave brisa,
que sientes el deseo de tenerme cerca,
que te distancias por miedo a perderme,
que el barrio es más hermoso desde que aparecí,
que soy la flor que alumbra el jardín.
El viento que se lleva la señora luna
para que luzca el sol, mi amor,
hoy sólo quiero decir …
“Siento lo mismo por ti, el mismo sentimiento por ti...”
Que sí, que sí, que bien,
que me encanta escucharte, adoro sentirte,
verte moverte y sorprenderte de pronto haciéndote cosquillas en las rodillas.
Que sí, que sí, que bien,
que me encanta escucharte, adoro sentirte,
que el barrio es más hermoso desde que apareciste,
que hoy luce el sol en mi corazón.
Mi niña, mi amor, mi rayo de luz,
el camino que lleva a tu casa es mi alegría,
la primavera ha llegado a la ciudad
y no sabes lo bien que me sienta, mamá.
Los días tranquilos transcurren serenos.
Tus pasos, los míos, peinando el sendero.
¿Quién dijo que los muertos no iban a resucitar?
Hoy llego más puro que el agua mineral.
Tu cara, tu casa, tus ojos sonriendo, mi cara,
la brisa, la mañana, el sol por la ventana,
la calma, caricias, tu respiración,
resuenan campanas desde el comedor,
las nubes en el cielo y pasa un avión,
dibuja una línea blanca algodón,
tu almohada, tus ojos, tu mirada,
estoy en tu casa, adoro tu casa, cambio de color.
Pasa un avión, traza una línea, ahora de plata,
de plata la medalla del subcampeón,
hoy gano, tú ganas, ganamos los dos,
hoy gano, tú ganas…
Cuando has querido darte cuenta tu corazón funcionaba a toda velocidad. Dejaste aquella parte de ti que ya no necesitabas en el último cajón de la cómoda, y mientras te colocabas esos pendientes cargados de recuerdos, un sentimiento único e irrepetible invadía tu cuerpo del modo más dulce y lento que quizás hayas imaginado. Una mezcla de emoción e incertidumbre culminó a la perfección aquel coctel de sentimientos encontrados, de un ambiente embriagador. Te prometiste no preguntarte jamás el porqué, tan solo te dedicaste a vivirlo, a disfrutarlo, a dar gracias por tanto tan de repente…
Te prometiste que cada momento vivido tendría el rango de Sueño, y que cuando se agotasen pedirías, siempre, cinco minutos más…
No puedo arrancar de mis recuerdos esa frase, ese miedo que te atrapa por momentos, ese miedo a sentir, a vivir, a disfrutar disparando agua del modo más descontrolado y divertido que puedas imaginar… No podría, no sabría definir esa sensación, y me toca impregnar de confianza, de seguridad cada uno de esos abrazos que nos lanzamos desde tan lejos. He cambiado unas cuantas manías, diversos negativos, por unos pies enormes de plomo, y con ellos trataré de conquistar ese universo de pequeños detalles en el que te mueves. No me importa hacer de las pasas y bebidas sin azucar mi menú habitual, todo vale si puedo llevarte de paseo por la vía láctea en mi nave espacial una vez más…
Sonaba M-Clan, pero he querido cambiarlo por algo mucho más… así.
No dejé de sorprenderme cuando comprendí que tenía dos avatares, dos modos de juego, el día y la noche en mi persona. Gracias, le dije, por observación tal. Buscando consenso en mi interior sobre cuál sería el más acertado en cada momento, aquella cajita de música empezó la increible función, abriendo paso a un ejército de narices de payaso que en su lento caminar no dejaban de sembrar sonrisas a su alrededor, en este inmenso mundo del tú-yo repentino y constante. Abrí los ojos y aquellas partículas musicales aun seguían decorando el salón, tu mirada de cine ya no estaba pero sí tu estilo, tu fragancia…
“Que esos dorados saxofones nunca dejen de brillar…”
Medíamos las horas en cubitos de hielo resignados a ahogarse en el mar de segundos en que se iba convirtiendo aquel lugar… enlazando pensamientos derretidos, tuve la certeza de saber que habíamos desatado un incendio que embriagaba a todo el local. Entre llamaradas permanecía estático, sin poder dejar de observar esos ojos que apenas pestañeaban, hipnotizándome del modo más dulce posible… se desde aquel momento que el tiempo se ha acostumbrado a nuestro ritmo, dándonos treguas, regalándonos momentos dignos de volver a vivir una y otra vez, y diciéndonos “hasta aquí por hoy, chicos”…