El sabor italiano se entremezclaba entre las toneladas de arena de las que resurgimos en aquel instante… casi sin darme cuenta, me perdí en aquel planeta-cama entre sueños de un segundo, deseando que aquel paseo en la ciudad laberíntica durase una encantadora eternidad. La vida es ahora una extraordinaria croqueta de jamón, y no dejo de cruzarme contigo en cada uno de los versos que suenan a cada bocado… eres un incendio de nieve y calor, y esa conclusión me permite cerrar los ojos una vez más…
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