Mis dedos agarrotados no se ven capaces de articular las palabras exactas, uno se ve a sí mismo mojado, sujeto por esas pinzas que parecen aguantar más de la cuenta los azotes del temporal de viento y nieve que se presentó hoy para desayunar. Es dificil aceptar la derrota, es dificil describirla, escribirla, pero a veces uno no es tan fuerte como cree, o flaquea acercándose irremediablemente a un “K.O.” fatal. Recapitulando, la ciudad en la que nadie se siente forastero me ha dado una lección, y a cambio me ha regalado algo tan especial que hace que me replantee todo lo que hasta ahora había vivido. Se avecinan nuevos y buenisimos tiempos…
PD: “Yo mataré monstruos por ti… solo tienes que avisar…”